Entradas

Un día nos sentaremos frente a frente

Imagen
"Un día nos sentaremos frente a frente y me contarás dónde escondiste nuestra posibilidad de ser eternos, porque no me dejaste hacerte fotos mientras dormías, observarte a través de la mampara mientras te duchabas, mirarte como se mira a lo increíble mientras te peinabas. Y me lo tendrás que contar todo sin cafés con azúcar que puedan endulzar la situación, que esto ha sido un completo desastre. P orque yo no entiendo en que momento decidiste que esto se terminaba así porque sí, que no me dejarías enterrar nunca más mis dedos por debajo de tu falda, que no me dejarías ser mi otra piel. Y te fuiste, y no conozco peor despedida que volver a saludarte con dos besos. Y ahora nos separan demasiado kilómetros de pasillo de tu cama a la mía. Y dada la buena memoria que tengo para lo que no quiero recordar, puede que nunca me olvide de ti, aunque no serás un recuerdo bonito ni mucho menos. Tú te lo has buscado. Ahora eres el semáforo en rojo de mi vida".   Brian Ag.

"tú tienes la culpa de todo este desastre"

Imagen
Desde que empezamos llevo ya unas cuantas copas de indiferencia y desencanto encima, y ya empezamos a desangrarnos de desamor por las esquinas. Y yo necesito marchar de aquí, que me digas que haga las maletas, que nos vamos lejos a intenta rlo otra vez, que yo aceptaría sin pensarlo; pero si no me lo dices me iré yo solo por mi cuenta. Y cuando me vaya lo primero que haré será ir al lugar donde nos dimos el primer beso, y allí pensaré que quizá tu ya no te acuerdas del principio, y enterraré nuestros bailes en que nos pisábamos los pies, y los otoños y nuestras caídas, y lo llenaré todo de flores, porque aunque un final siempre es un final, prefiero que huela a flores antes que a rencor. Y cogeré mis maletas, me abrocharé el abrigo y me iré sin mirar atrás, porque si miro lo veré todo lleno de color por fuera, y me volveré a engañar, y no veré lo que esconden esas flores. Entonces llegaré a un sitio donde pueda poner la música que tanto odiabas lo más fuerte que qui...

Y.

Imagen
"Felicidad. Eso es lo que siento al verte aparecer a lo lejos, cuando sé que somos eternos, porque aún te pones nerviosa al verme, te tiembla la mirada, y sé que sigues estando aquí, bien dentro, porque nunca te fuiste. Entonces llegas, nos sentamos, y aún nos tiemblan los rodillas y ponemos de excusa que hace frío. Y nos convertimos en Diciembre, llenándolo todo de nieve, de amor. Nos acariciamos ...  y me encantaría que te quedases a vivir entre mis manos. Me pierdo entre tu cuello, mis ganas. Y siempre serás mi lluvia, porque cuando apareces me desbordas de amor, de vida, por cada vértice. Y me gustaría leerte los lunares de tu espalda, y quedarme a vivir en esos pequeños planetas, que tú conviertes en universos con tu sonrisa. Quien nos ha visto volar sabe que llegamos muy lejos. Y ahora me llevas a pasear por las hojas caídas que adornan la tierra húmeda de este parque, y nos miramos, y ya está todo dicho. Y hacemos poesía. Y nos refugiamos del frío, en bar con sillas de ma...

Duele(s)

Imagen
Borré todo lo que te escribí, o te sangré, por temor a que mi miedo te salpicase. Ahora bostezo tu nombre entre mis dedos y esa sonrisa que me daba la vida hoy me mata, y duele(s). Hoy se nota en mi sonrisa que te echo de menos, que es complicado huir sin mirar atrás, cuando sabes que ahí atrás se queda todo lo que pudimos llegar a ser, lo que fuimos, las noches en que me llenaste de piel los vacíos. Y este corazón ahora necesita una transición después de tantos golpes de estado sufridos. Ahora aquí habita soledad, con s de silencio de "si eso mañana me propongo olvidarte", y duele(s). Me has robado los cafés por la tarde contigo, y mis suspiros ya no tienen a quien recitarle versos. Quizá ese sea el problema, que nunca escuchaste los versos subrayados de mis poemarios y no pudiste conocerme. Tu boca era el nido de besos más bonito del mundo, donde pasar la mejor primavera entre unos labios. Lo que necesito es que vengas a sacarme a bailar,  con la música ...

Clavícula de aperitivo.

Imagen
Amor es cuando estoy duchándome, y apareces de repente en mi casa, con la copia de llaves que te tengo confiada para que entres cuando mis padres no estén y que llegues por sorpresa, sin que te espere, y entonces me esperas en el sofá, y salgo con la toalla anudada en la cintura a saludarte, y te mojo un poco la ropa, los labios al besarte, y me dices que recién duchado es cuando estoy guapo de verdad, que qué me apetece esta noche para cenar, que si pedimos unas pizzas o las hacemos nosotros mientras nos comemos a mordiscos el cuello y los hombros, toda la clavícula, de aperitivo, entre tanto que se calienta el horno. Y te miro a los ojos, diciéndote que mejor las hacemos nosotros, que lo que hacemos juntos siempre sale a la perfección, y te susurro al  oído  que eres mi lluvia, que siempre que pasas un rato por mi vida lo dejas todo empapado de amor y de ganas de más. Y cenamos. Preparo la mesa para la ocasión. Dos velas rojas en los vértices centrales de la mesa y un poc...

Vuelves con un triste café.

Imagen
Reapareces después de que te marchases sin pedir permiso, sin preguntar si me parecía bien; después de dejar mi cuerpo incendiado esperando que volasen las cenizas, marchándote haciendo ruido. Recuerdo cuando nos vimos por primera vez, cuando querías huir nadando por un mar de tu mundo, y yo tenía en mis ojos el mar azul en el que podrías perderte, y te perdiste, y al final terminaste haciendo que me perdiese yo, solo, sin ti. Cuando seguías poniendo puntos suspensivos a aquella historia que sabías perfectamente que se merecía un punto y final, dilatando cada día un poco más la herida, esa herida que hoy me rasco a ver si sangra alguna solución para salir adelante. Y ahora vienes como si nada resumiéndome tu noria de vida loca con un triste café, contándome mil historias que dejaste atrás con la sombra camuflada del humo gris de un cigarro en las noches frías, en las que despertabas en camas que no eran la tuya; y me pregunto a que te sabrían los besos que me dabas s...

Los mordiscos que faltaban

Imagen
En Holanda el viento dejó de mentir, y algo me hizo abrir los ojos cuando te marchaste, que reaccionase, y descubrí que tus palabras hacía tiempo que no decían lo que sentías de verdad. Entonces recordé que un día dijiste que algo nos alejaba, que quizá eran los mordiscos que faltaban por darnos los culpables de que un abismo estuviese entre nosotros, que éste nos destruyese poco a poco, pero ahora entiendo que lo que pasaba es que tú provocabas ese abismo, porque tenías miedo de que fuese perfecto, de que fuese más grande que tú, más eterno, y tratabas de camuflar lo que pensabas con un poco de amor, pero en realidad era miedo, miedo a que te descubriese y me propusiese el reto de enamorarte y no supieses estar a la altura.   "Fragmento del libro: Seis pasos, seis pétalos y un adiós"